Llamado a la Comunidad Internacional

Excelentísimos señores: 

Nicaragua, el segundo país más pobre de Latinoamérica, además de la crisis sanitaria del COVID-19, enfrenta hoy los efectos devastadores de dos catástrofes naturales consecutivas, el huracán ETA, que entró el día 3 de noviembre, y el huracán IOTA, que ingresó el día 16 del mismo mes, ambos tocando tierra en el Caribe Norte, cerca de la ciudad de Bilwi, y avanzando por la zona Norte y Central de nuestro territorio. 

Estos eventos climáticos produjeron una destrucción devastadora, tanto daños directamente por los vientos con velocidad de 250 km/hora, así como por las cantidades de precipitación de agua, provocando inundaciones de grandes proporciones en zonas del Caribe Norte, Centro y algunos departamentos del Pacífico, destruyendo caminos y puentes, arrasando literalmente pueblos enteros, causando deslaves y afectando muy seriamente los cultivos. Esto pone a la población en un riesgo inminente de hambruna e inseguridad alimentaria severa. A la fecha, más de 60,000 personas se encuentran desplazadas y muchas más han perdido sus viviendas, enseres, medios de vida y alimentos básicos para su sobrevivencia. 

La Coalición Nacional hace un llamado urgente a la solidaridad de los pueblos y gobiernos hermanos, para brin dar una vez más su apoyo generoso a nuestra población abandonada y reprimida por el régimen, en condiciones de emergencia extrema y en situación real de desastre, a través de los diversos mecanismos de la cooperación internacional, con el fin de iniciar un amplio programa de atención de emergencia a las poblaciones afectadas. 

Teniendo en cuenta los antecedentes del régimen de Ortega y Murillo, que mediante la Policía ha boicoteado la ayuda humanitaria que la población ha tratado de llevar para auxiliar a las familias damnificadas, y a fin de evitar el uso partidario y el manejo inadecuado por parte del Gobierno, asegurando la transparencia y eficiencia en el uso de los recursos, solicitamos que la cooperación sea coordinada y administrada mediante las agencias del Sistema de Naciones Unidas, en colaboración con las agencias de cooperación y Organismos No Gubernamentales extranjeros con presencia en el país, para que la ayuda humanitaria se proporcione directamente a la población afectada y sus organizaciones civiles, con el propósito de reconstruir comunidades enteras, que hoy están devastadas.