Carta abierta a la Asamblea General de la OEA

La Coalición Nacional saluda la quincuagésima Asamblea General de la OEA a realizarse los días 20 y  21 de octubre. Saluda y agradece igualmente, que dicho órgano vaya a abordar la situación en Nicaragua.  

Como es sabido, Nicaragua vive una profunda crisis política y de derechos humanos, con graves  consecuencias en lo económico, en lo social y en lo político, derivadas del aferramiento del régi men de los Ortega Murillo al poder, haciendo uso de la fuerza bruta, especialmente desde abril del  2018.  

En las últimas semanas el régimen de Ortega ha escalado la represión. Ha incrementado el asecho y  la persecución a los dirigentes y activistas opositores, ha desatado el terrorismo fiscal contra me dios independientes, mantiene como presos políticos a más de cien nicaragüenses. El uso de la  fuerza bruta a través de la policía y sus grupos paramilitares es lo único que lo sostiene en el poder.  

Las fuerzas democráticas nicaragüenses, aglutinadas en la Coalición Nacional, hemos sostenido  desde el estallido de la rebelión cívica hace 30 meses, que la mejor salida y democrática a la crisis,  es la realización de elecciones libres, transparentes, inclusivas y observadas, previa liberación total  e incondicional de todos los presos políticos y el pleno respeto a las libertades democráticas, mismas que el régimen mantiene conculcadas.  

El orteguismo es un régimen carente de legalidad y legitimidad. Tal y como concluyó en su informe  final la Comisión de Alto Nivel, conformada en la Asamblea General de la OEA de junio del 2019, en  Nicaragua hay “una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático” que se describe en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.  

Como señala el mismo informe se “vive una crítica situación en materia de derechos humanos que  requiere la urgente atención de la comunidad interamericana e internacional en su conjunto”.  

Esa atención es hoy aún más urgente. Lo afirmamos, conscientes que la presión internacional es un  coadyuvante fundamental, pero complementario, a la resistencia y a la lucha del pueblo nicaragüense por conquistar la libertad y la democracia.  

Estamos, probablemente, ante la última oportunidad para evitar que la dictadura de los Ortega Murillo se apuntale en el poder, llevando con ello el país y a la región a mayor inestabilidad y una mayor amenaza de la violencia.  

Por lo anterior y la emergencia democrática que nos aflige, respetuosamente demandamos a la  Asamblea General una resolución contundente que:  

  • Condene al régimen por las violaciones de los derechos humanos, demostradas irrefutable mente por la CIDH, y por lo crímenes de lesa humanidad ilustrados por el GIEI.  Demande el cese de la represión de inmediato.  
  • Que ponga plazos al régimen para la liberación de presos políticos y el cumplimiento de los  acuerdos firmados en marzo del 2019, para el desarme de los paramilitares y para que las  libertades constitucionales sean restituidas.  
  • Demande el retorno de los exiliados, con el acompañamiento de la CIDH para garantizar su  seguridad.  

Confiamos plenamente que la Asamblea General de la OEA, calibrando en su justa medida la crisis  actual y sus riesgos, adoptará medidas y acciones, que emplacen al régimen de Ortega para reali zar elecciones libres, en concordancia con las reformas electorales que de manera consensuada  demandamos las fuerzas democráticas de Nicaragua, mediando el debido clima habilitante.  

Solo un gobierno resultante de un ejercicio electoral justo, libre y transparente, contará con lega lidad y la legitimidad ante la ciudadanía nicaragüense y podrá cumplir con los elementos esenciales  y componentes fundamentales establecidos en la Carta Democrática Interamericana para gozar del  apoyo y el reconocimiento internacional que el pueblo de Nicaragua necesita para fortalecer su ins titucionalidad democrática y su propio desarrollo económico y social.  

Una salida que no tenga en cuenta estas demandas solo postergará nuevos estallidos sociales y polí ticos con la estela de dolor, sangre y costo social que siempre conllevan.